LEVITICUS: Demonizar lo que verdaderamente lo amerita
POR: FER LOZADA
15-06-2026 18:21:28

El cine de terror puede ser una herramienta social disfrazada de entretenimiento, es capaz de tomar temas controversiales, importantes y actuales para abordarlos de lleno en una plataforma de alcance mundial, hemos visto desde hace años este fenómeno con Rosemary’s baby o The Substance verbigracia (desarrollando temas como la maternidad y la percepción social de la belleza femenina y su valor, respectivamente) y ahora llega Leviticus, una película que además estrena precisamente en pleno mes del orgullo LGBTTTIQ+ apostando por las narrativas queer en un género distinto al drama que abre debate y conversaciones respecto al tema, situación positiva en cuanto a la discusión de un tópico que desgraciadamente sigue siendo problemático para cierto sector de la sociedad cuyas creencias arcaicas y posturas retrógradas hiper arraigadas les nublan el juicio.
La historia nos presenta a Naim y Ryan, un par de chicos que desarrollan un romance clandestino en un pequeño pueblo dominado por la adoctrinación religiosa, el meollo de la situación radica justamente en su título, Levítico es el tercer libro del Antiguo Testamento y contiene dos pasajes centrales (18:22 y 20:13) que abordan la homosexualidad y la tachan como delito grave y pecado detestable. A partir de esta interpretación la comunidad rechaza esta orientación y al enterarse de que hay quienes se inclinan por ella deciden literalmente practicarles un exorcismo; a partir de este ritual la narrativa se decanta y define por el horror al presentar a un ente paranormal que acecha a los protagonistas. La película propone que este ente se le presenta a todo aquel que se enfrentó al ritual (o bien, una terapia de conversión disfrazada) pero que sigue maldito (o firme a su orientación vaya), entonces será perseguido por un demonio (que literalmente representa la lujuria encarnada) que toma la forma del ser amado confundiendo al amante y convenciéndolo de acercarse con el único fin de hacerle daño, al no haber distinción alguna entre este ser y la persona real, el sujeto está expuesto a sufrir confusión y a ceder ante el incorrecto y exponerse al ataque violento de lo sobrenatural.
LEVITICUS es una gran película de terror, es fresca e innovadora pero también puede ser confusa respecto a su interpretación, las conversaciones post película resultan curiosas en cuanto a que la mayoría de los espectadores parecían entre confundidos y buscando una explicación,podría ser que se le esté dando por su lado a aquellos que piensan que la homosexualidad es un pecado y una maldición literalmente o puede que sea una narrativa inclusiva y pro diversidad sexual pues retratar la relación de forma bella, romántica y real sin estereotipos ni juicios comunes demuestra entendimiento y apoyo resultando en empatía por parte del espectador con los personajes y su interacción. También cabe destacar y mencionar que gran parte de esta reacción proviene del final de la cinta queaunque lindo resulta lastimosamente apresurado y genera más dudas que conclusiones.
(Podríamos decir que es algo similar a lo que pasa de alguna manera con Obsession, hay quienes abogan positivamente por ella como una película que retrata temas socialmente relevantes como el abuso, la cultura incel y el terrible ego del hombre solitario correctamente a través del entendimiento de que efectivamente el personaje masculino es el villano pero, también existen quienes tachan a la película de ser misógina y agresiva contra las mujeres desde la perspectiva de que el personaje femenino es retratado como un objeto y una caricatura de la “intensidad mujeril” contrastando con la victimización de Bear, el protagónico masculino. Esto es muestra de lo rico que resulta el arte en cuanto a la interpretación y perspectiva de quien lo consume aunque igualmente nos habla de la responsabilidad del autor frente a su público y el contexto socio-geopolítico).
Técnicamente la producción está muy bien lograda y destacan aspectos como la actuación, sus protagonistas Joe Bird (a quien ya habíamos visto en este género en “Talk tome”) y Stacy Clausen entregan grandes personajes, complejos y completos, con una gran química entre ellos y una dinámica genial siendo que en realidad uno de ellos prácticamente interpreta dos papeles; la fotografía funciona y divide sus atmósferas apoyando a la narrativa y al espectador a saber en qué momento de la trama se encuentra, además de retratar los espacios de forma bastante estética y aunque hay muchos huecos dentro del universo, el guion propone una idea original y con perspectiva.

Si lo que Adrian Chiarella buscaba en su ópera prima era generar conversaciones y debates, lo consiguió a la perfección, presentó una nueva visión dentro del género y comienza a definir un sello donde lo bello converge con lo violento y visceral pero no solo desde lo grotesco si no desde lo que muchos perciben como amoral y tabú, desde la crítica social y la demonización de lo que efectivamente ameritaría serlo, por ejemplo, el símil entre la conocida “terapia de conversión” y un ritual como el exorcismo, ni siquiera energías o poderes incomprensibles serían capaces de abolir o erradicar algo tan natural como una orientación que antropológicamente siempre ha existido y que ha resistido frente al odio y la discriminación de otros incapaces de coexistir con lo que no es como ellos lo conciben.
LEVITICUS es una película que cumple al género y que oferta una mirada diferente además de aportar un mensaje y una postura importante socialmente.
Ampliamente recomendada, Leviticus llega a salas el día 18 de junio y apuesta a formar parte de la triada de los grandes del terror del año junto con Obsession y Backrooms.

El cine de terror puede ser una herramienta social disfrazada de entretenimiento, es capaz de tomar temas controversiales, importantes y actuales para abordarlos de lleno en una plataforma de alcance mundial, hemos visto desde hace años este fenómeno con Rosemary’s baby o The Substance verbigracia (desarrollando temas como la maternidad y la percepción social de la belleza femenina y su valor, respectivamente) y ahora llega Leviticus, una película que además estrena precisamente en pleno mes del orgullo LGBTTTIQ+ apostando por las narrativas queer en un género distinto al drama que abre debate y conversaciones respecto al tema, situación positiva en cuanto a la discusión de un tópico que desgraciadamente sigue siendo problemático para cierto sector de la sociedad cuyas creencias arcaicas y posturas retrógradas hiper arraigadas les nublan el juicio.
La historia nos presenta a Naim y Ryan, un par de chicos que desarrollan un romance clandestino en un pequeño pueblo dominado por la adoctrinación religiosa, el meollo de la situación radica justamente en su título, Levítico es el tercer libro del Antiguo Testamento y contiene dos pasajes centrales (18:22 y 20:13) que abordan la homosexualidad y la tachan como delito grave y pecado detestable. A partir de esta interpretación la comunidad rechaza esta orientación y al enterarse de que hay quienes se inclinan por ella deciden literalmente practicarles un exorcismo; a partir de este ritual la narrativa se decanta y define por el horror al presentar a un ente paranormal que acecha a los protagonistas. La película propone que este ente se le presenta a todo aquel que se enfrentó al ritual (o bien, una terapia de conversión disfrazada) pero que sigue maldito (o firme a su orientación vaya), entonces será perseguido por un demonio (que literalmente representa la lujuria encarnada) que toma la forma del ser amado confundiendo al amante y convenciéndolo de acercarse con el único fin de hacerle daño, al no haber distinción alguna entre este ser y la persona real, el sujeto está expuesto a sufrir confusión y a ceder ante el incorrecto y exponerse al ataque violento de lo sobrenatural.
LEVITICUS es una gran película de terror, es fresca e innovadora pero también puede ser confusa respecto a su interpretación, las conversaciones post película resultan curiosas en cuanto a que la mayoría de los espectadores parecían entre confundidos y buscando una explicación,podría ser que se le esté dando por su lado a aquellos que piensan que la homosexualidad es un pecado y una maldición literalmente o puede que sea una narrativa inclusiva y pro diversidad sexual pues retratar la relación de forma bella, romántica y real sin estereotipos ni juicios comunes demuestra entendimiento y apoyo resultando en empatía por parte del espectador con los personajes y su interacción. También cabe destacar y mencionar que gran parte de esta reacción proviene del final de la cinta queaunque lindo resulta lastimosamente apresurado y genera más dudas que conclusiones.
(Podríamos decir que es algo similar a lo que pasa de alguna manera con Obsession, hay quienes abogan positivamente por ella como una película que retrata temas socialmente relevantes como el abuso, la cultura incel y el terrible ego del hombre solitario correctamente a través del entendimiento de que efectivamente el personaje masculino es el villano pero, también existen quienes tachan a la película de ser misógina y agresiva contra las mujeres desde la perspectiva de que el personaje femenino es retratado como un objeto y una caricatura de la “intensidad mujeril” contrastando con la victimización de Bear, el protagónico masculino. Esto es muestra de lo rico que resulta el arte en cuanto a la interpretación y perspectiva de quien lo consume aunque igualmente nos habla de la responsabilidad del autor frente a su público y el contexto socio-geopolítico).
Técnicamente la producción está muy bien lograda y destacan aspectos como la actuación, sus protagonistas Joe Bird (a quien ya habíamos visto en este género en “Talk tome”) y Stacy Clausen entregan grandes personajes, complejos y completos, con una gran química entre ellos y una dinámica genial siendo que en realidad uno de ellos prácticamente interpreta dos papeles; la fotografía funciona y divide sus atmósferas apoyando a la narrativa y al espectador a saber en qué momento de la trama se encuentra, además de retratar los espacios de forma bastante estética y aunque hay muchos huecos dentro del universo, el guion propone una idea original y con perspectiva.

Si lo que Adrian Chiarella buscaba en su ópera prima era generar conversaciones y debates, lo consiguió a la perfección, presentó una nueva visión dentro del género y comienza a definir un sello donde lo bello converge con lo violento y visceral pero no solo desde lo grotesco si no desde lo que muchos perciben como amoral y tabú, desde la crítica social y la demonización de lo que efectivamente ameritaría serlo, por ejemplo, el símil entre la conocida “terapia de conversión” y un ritual como el exorcismo, ni siquiera energías o poderes incomprensibles serían capaces de abolir o erradicar algo tan natural como una orientación que antropológicamente siempre ha existido y que ha resistido frente al odio y la discriminación de otros incapaces de coexistir con lo que no es como ellos lo conciben.
LEVITICUS es una película que cumple al género y que oferta una mirada diferente además de aportar un mensaje y una postura importante socialmente.
Ampliamente recomendada, Leviticus llega a salas el día 18 de junio y apuesta a formar parte de la triada de los grandes del terror del año junto con Obsession y Backrooms.







